La inauguración oficial del curso académico que celebra anualmente mi querido Colegio de Europa de Brujas comienza con un discurso, que tiene una importante significación en el ámbito político de la UE desde que en 1988 Margaret Thatcher pronunció un encendido alegato antieuropeísta, germen del euroescepticismo en su país, al oponerse a la construcción de un “superestado federalista europeo”.
El pasado 15 de noviembre abrió el curso 2007-2008 otro británico, el Secretario del Foreign Office David Miliband, que volvía al Colegio donde se graduó, según The Times, con el afán de adquirir un compromiso europeo que contrarrestara el discurso de Thatcher. Sin embargo, su pretensión de hacer historia le nubló la vista, y cometió un error de principiante, adelantando su texto a la prensa unos días antes del discurso.
A Gordon Brown le cayó el globo sonda convertido ya en bomba, llegando a temer que a Londres le fuese arrebatada su tradicional etiqueta de socio especial de EEUU, y decidió introducir cambios y hasta censurar todo el contenido militar, pues Miliband se alineaba con las ideas de Sarkozy, proponiendo una mayor colaboración entre los 27 Estados UE en materia de Defensa. La mano de Brown hizo que “la potencia modelo para el resto del mundo” que debía ser la UE, según el borrador, pasase a presentar Europa como una “potencia regional”.
Este gesto, calificado por The Times como una “humillación” para Miliband, echó por tierra algunas valoraciones que realizó en Brujas, y que conviene tener presentes, como su apoyo a una moderada integración de la UE, infundir en la Unión Europea el concepto de “Unión medioambiental” y favorecer la expansión del mercado único a estados del Norte de Africa y Oriente Medio hacia 2030.
Este es un cambio capital en la percepción que los británicos tienen de la UE, si tenemos en cuenta que Miliband está considerado el futuro del laborismo. Un cambio, o una evolución notable, respecto a lo que Thatcher contestó cuando fue invitada a Brujas para hablar del Reino Unido y Europa: “it must seem like inviting Genghis Khan to speak on the virtues of peaceful coexistence”.