El Gobierno de España lanzó en 1995 el llamado Proceso de Barcelona, que pretendía la unión de las dos orillas del Mediterráneo (Unión Europea-África) para crear un área de paz, estabilidad y prosperidad incluida en un área de libre comercio en el objetivo de 2010.
Esta loable intención se quedó dormida hasta el pasado 13 de marzo, cuando en la cumbre de primavera de jefes de Estado y Gobierno de la UE, Nicolas Sarkozy relanzó el proceso bajo el nuevo nombre de “Unión por el Mediterráneo”. Cuentan los cenáculos de Bruselas que la canciller alemana, Angela Merkel, no andaba muy contenta con este impulso dado por Sarkozy, al restarle protagonismo a su país. Esto es sorprendente, porque quien debería estar más enfadado es el Presidente del Gobierno español. ¿cómo lo ve José Luís Rodríguez Zapatero?
España, impulsora del proyecto, contempla impasible como Sarkozy se apropia del plan y le da carta de naturaleza, ante la pasividad de Moratinos y compañía. El rol actual de España se ha limitado a “adherirse” a las iniciativas políticas, o al impulso político de otros. Nicolas Sarkozy arrebata así el liderazgo de España en este proyecto de cooperación mediterránea, demostrando una vez más la inercia del Gobierno de Zapatero en la política exterior. España pierde protagonismo, mientras algunos aplauden con las orejas.
De llamarse Proceso de Barcelona, y dar por hecho que allí tendría su sede el Secretariado de la UpM, Sarkozy ha decidido que esté sito en Túnez capital, con quien Francia mantiene una relación comercial privilegiada. De hecho, tal declaración la realizó hace unos días en Túnez acompañado de un centenar de empresarios franceses de primer nivel, con lo que aprovechó doblemente el viaje. Además, Túnez, según un reciente informe del Banco Mundial, es el país africano que ofrece las mejores perspectivas de desarrollo, el “primer país emergente” del continente. Y la UE es su primer socio comercial (80%). Esto es diplomacia efectiva y eficiente.
En Francia se felicitan sin ningún tapujo de que esta idea del Presidente Sarkozy reforzará los lazos comerciales bilaterales. Francia se ha convertido en el pasaporte de Túnez para Europa. Y aquí, en España, no se ha hablado de esto ni una sola palabra. Nadie lo ha denunciado.
En definitiva, “un éxito más” de la política exterior del Gobierno de Zapatero.