“El coste de una mina terrestre no llega a los 3 euros, mientras que desactivarla y destruirla supera los 750 euros. Una siembra de minas equivalente a un campo de fútbol se hace en una hora, mientras que para desactivarla hacen falta 3 meses”.
Esta es la denuncia de Gervasio Sánchez, que, al tiempo que se desarrolla este verano la EXPO Zaragoza 2008, y hasta el 7 septiembre, presenta en la Casa de los Morlanes su exposición itinerante “Vidas Minadas. Diez años”, en el marco de un proyecto de sensibilización y denuncia sobre las minas antipersona, con el apoyo de Intermón Oxfam, Manos Unidas y Médicos sin Fronteras.
La valiente exposición muestra la calidad del trabajo de Gervasio, a través de fotografías de víctimas de las minas, siempre civiles, con el objeto de concienciar sobre los estragos que producen estas armas mortíferas, un problema todavía lejos de ser resuelto.
Os animo a adquirir el catálogo de la exposición, cuyo coste de 35 euros va destinado a apoyar un proyecto de reinserción de mutilados por las minas antipersona.
Gervasio, hijo adoptivo de Zaragoza y enviado especial por la paz de la UNESCO desde 1998, publica habitualmente en Heraldo de Aragón y La Vanguardia, ha recibido premios como el del Club Internacional de Prensa, Derechos Humanos de Periodismo, la Medalla de Oro de Santa Isabel de Portugal y la Medalla al Mérito Profesional.
Su compromiso con esta causa le honra especialmente, pues no oculta su desazón al denunciar que el Tratado de Ottawa, ratificado por 151 países comprometidos a acabar con las minas antipersonas desperdigadas por el mundo entero, no ha sido firmado por Estados Unidos, Rusia y China.
Esta es una buena ocasión para que los visitantes de la ciudad y de la Expo puedan disfrutar de una excelente exposición “con mensaje”.

El germen filosófico del
Cuando la igualdad se transforma en un absoluto, de forma que se convierte en una idea fija que excluye la posibilidad de cualquier diferencia, se llega a la confusión total, degenerando en una obsesión envidiosa cuyas consecuencias pueden dar lugar a los resultados más extravagantes que imaginarse quepa (