george-orwell-1984-ministerio-igualdad-feminismo-radical-socialista.pngGeorge Orwell dijo en 1984 que “la primera de las tareas revolucionarias del totalitarismo consiste en cambiar el lenguaje, manipulando el sentido de las palabras”.

Por eso, el debate sobre los errores linguísticos  de Aído no podemos dejarlo en la superficie. Porque para ella no son tales: Muchos ciudadanos y la mayoría de los miembros y miembras de la RAE se han echado estos días las manos a la cabeza sin conciencia real de la trascendencia que tienen las licencias de la Ministra de Igualdad.

Se queja Bibiana Aído de que “nos quedamos en la anécdota y no vamos al fondo de las cuestiones”. Pues bien, Jesús Trillo-Figueroa en Una revolución silenciosa. La política sexual del feminismo socialista, ha realizado un brillante ejercicio que entra en el fondo de las cuestiones mencionadas por Aído, analizando la influencia del feminismo radical en los Gobiernos de Zapatero, convertido en la ideología que ha invadido el espacio doctrinario del Partido Socialista.

Uno de los objetivos principales de esta ideología es pervertir el lenguaje. Dice Jesús Trillo-Figueroa que en general, lo que de manera inadvertida se ha impuesto en España es “el empleo de la palabra género por sexo, lo cual no es inocente, porque constituye el propósito intencionado de la llamada ideología de género”.

Ya el 19 de mayo de 2004 la RAE envió un informe a los artífices del proyecto de ley de igualdad comunicándoles que no se podía usar violencia de género y que en su lugar había que emplear violencia doméstica o por razón de sexo.

Como muestra, cita a una de las ideólogas de cabecera de Rodríguez Zapatero, Alicia Miyares: “el objetivo de reconocimiento, es decir de la ideología feminista, es abatir la identidad sexual. Que la categoría del sexo deje de ser una categoría para definir la realidad”.

Según estas teóricas, la ideología de género considera que las personas humanas, según el dato biológico del sexo, nacen machos o hembras, pero la sociedad, con su actividad, construye la sexualidad, convirtiéndolos en hombres y mujeres, y es la cultura la que engendra las ideas de masculinidad y feminidad.

Esto supone la total confusión, para desde allí establecer la sexualidad según el principio de libre elección, en el sentido de que el género de las personas será aquel que elija libremente en la realización de su existencia. Y esto entronca con las miembras, el Consejo de Ministros y Ministras, los jóvenes y las jóvenas, etc…

Si pretenden convertir al Ministerio de Igualdad en un referente de la ideología feminista radical, fundando la igualdad sobre el odio entre los sexos, que tengan en cuenta que lo único que logra el odio es más violencia: pues la violencia sólo engendra violencia.

Archivado en España | Fecha: 15 de Junio de 2008 | 4 comentarios »