El germen filosófico del feminismo radical está basado en el rechazo de raíz a la maternidad y a la feminidad.
Las palabras de la Ministra de Igualdad de España, Bibiana Aído, siguen esta línea: “hay una necesidad clara de cambiar muchas de las estructuras patriarcales que siguen persistiendo en este país, y en eso pondremos todo nuestro esfuerzo”.
La crítica más importante en la que incide el feminismo socialista, al igual que hace el feminismo radical, es la realizada contra la maternidad, porque ella es la raíz de todas las demás críticas contra la cultura occidental en torno al matrimonio y la familia.
La ideología del feminismo radical se debe principalmente a la obra de tres mujeres: Germaine Greer, Kate Millet y Shulamith Firestone. Estas mujeres constituyen el referente teórico del feminismo socialista como ideología. De estas mujeres nace la política sexual. Ellas definen ideas como las de patriarcado y género.
Para conocer el contexto nos remontamos a la obra “Política Sexual” (1969), de Kate Millet, considerada en 1998 por el New York Times como una de las 10 más influyentes del siglo XX. El mensaje de esta obra conlleva la idea de que la mujer está universalmente oprimida y explotada por el hombre, y lo ha estado siempre desde los comienzos de la historia. Esta relación de opresión y explotación constituyen un sistema de dominación sobre el que se sientan todos los demás sistemas: el patriarcado.
La idea del patriarcado según Kate Millet, se basa en que toda relación sexual denota una relación de poder del hombre sobre la mujer. En este contexto, hay que resaltar que Millet abogaba por suprimir las limitaciones a la edad de consentimiento. Preguntada en una ocasión acerca de si puede existir una relación erótico-amorosa entre un niño y un hombre, ella respondió: “por supuesto, o entre una niña y una mujer mayor”. Esta obsesión por la emancipación sexual de los niños es otra de las huellas dejadas por el feminismo radical en nuestras teóricas feministas españolas.
El término ideología de género es la versión socialista marxista del feminismo radical, es decir, la consideración de la mujer como un género equivalente a una clase oprimida y explotada por la otra clase: el hombre. Señala acertadamente Jesús Trillo-Figueroa en Una Revolución Silenciosa que hoy podemos distinguir entre feminismo socialista, como la corriente que asume la herencia del feminismo radical, ideología de género, como el contenido de la ideología asumida por esta corriente, y finalmente, perspectiva de género, como la estrategia para implantar la ideología.
Para poner punto final al patriarcado, se ha acuñado la expresión tantas veces utilizada por Aído estos días: violencia sexista o machista. La violencia del colectivo masculino contra las mujeres. Como hay que mantener vivo el sentimiento de opresión, se dice que el sujeto que sufre la violencia es siempre la mujer, por definición, y contra ella la ejercen los hombres.
La ideología feminista se inventa el patriarcado para construir la historia como una constante explotación de la mujer por parte del hombre.