Un grupo de intelectuales, encabezados por Savater, y entre los que se encuentran Miguel Delibes, Mario Vargas Llosa, Carmen Iglesias, Félix de Azúa, Albert Boadella, Álvaro Pombo, Luis Alberto de Cuenca y Arcadi Espada, presentó hace unos días el Manifiesto por la lengua común en defensa del bilingüismo en España.
Elcultural que se entrega con el diario El Mundo dedicó su pasado número a este asunto, recogiendo la opinión de 50 creadores sobre el Manifiesto, atreviéndose a incluir las opiniones de los que discrepan de esta iniciativa, en un ejercicio de verdadera libertad.
Entre esas 50 opiniones, me quedo con la del célebre historiador vasco Fernando García de Cortázar, que bajo el título de El idioma como exclusión dijo lo siguiente:
El drama de España es que se ha hecho de las lenguas regionales la base objetiva de un principio de adquisición de ciudadanía, de delimitación de pertenencia a una comunidad y en consecuencia de exclusión. En aras de la difusión del vascuence, del gallego o del catalán se cometen verdaderos despropósitos y agresiones a la libertad de los ciudadanos, quemándose dinero de todos y las energías de muchos, pero la respuesta al desatino es pequeña porque en ese ámbito no valen razonamientos, dada la visceralidad y emociones que rodean su aprendizaje e implantación.
Es un ámbito, el lingüístico, donde la libertad individual y la igualdad jurídica se sacrifican a la difusión del idioma, revestido de altísima significación patriótica. “Normalización”, es la amenazadora palabra empleada por los gestores de las comunidades bilingües que no consigue encubrir su decidida voluntad de que la lengua autóctona ocupe todos los ámbitos de la vida oficial y social de la región, relegando al castellano a un papel secundario.
Azaña pensaba que los únicos hombres firmes en sus deberes son los que no ceden en sus derechos. Con mayor razón, tampoco podemos nosotros ceder nada en nuestros derechos lingüisticos frente a quien considera más importante el color de una bandera, hecha de nacionalismo cultural y manipulación política, que el color de la ciudadanía.
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