El pasado 15 de septiembre Expoagua, sociedad gestora de Expo Zaragoza 2008, hizo públicos algunos datos provisionales. Haciendo algunos cálculos con esas cifras, nos encontramos con lo siguiente.
1. Expo habla de un “déficit de 50 millones euros”, señalando que “supone un 5 % del total invertido en la muestra”. Eso significa, haciendo una simple regla de 3, que el coste provisional de la Expo ha sido de 1.000 millones de euros.
2. Expoagua reconoce una inversión (es decir, obras e infraestructuras) de 657 millones €. Para hallar el gasto por contenidos -que tampoco hacen público-, no tenemos más que hacer una simple resta:
1.000 M € del total – 657M € inversión = 343 millones euros en contenidos.
Es decir, los conciertos musicales, diversas actuaciones, actividades, publicaciones varias, han costado 343 millones €. Aproximadamente, 57.000 millones de pesetas. A ver si caben tantos números: 57.070.398.000 ptas.
Para facilitar los cálculos, vamos a redondear y a suponer que la Expo hubiese durado 100 días: 1.000 M € suponen 10 M € diarios de gasto. Partiendo de todos estos datos, nos encontramos con que el gasto diario en contenidos fue de 3,5 millones € = 582 millones ptas/día.
Expoagua está formada en un 70% por el Estado, un 15% por el Gobierno de Aragón y el otro 15% lo paga el Ayuntamiento de Zaragoza. Esto supone que la ciudad de Zaragoza pagó 525.000 € diarios (15% de 3,5 millones €) por los espectáculos del recinto = 87 millones ptas/día. Ya se sabe que para el PSOE, el dinero público no es de nadie...
3. También hicieron público que Expo tenía un cheque de 108 millones € “para posibles desviaciones”. O sea, que tenían debajo de la almohada 18.000 millones de ptas! Justificaron que se guardaba en secreto esta partida “para evitar que los contratistas pidiesen más dinero”. El dinero público no es de nadie, ¿pero desde cuándo se camufla, y en esas cantidades?
4. Expo reconoce 5,6 millones de “accesos” al recinto (Curiosamente, no hablan de entradas…). De esos 5,6 sólo 2,9 millones fueron de pago. Es decir, que sólo la mitad, 1 de cada 2 de los que entraron lo hicieron pagándose su entrada. Esto, como mínimo, nos plantea alguna duda sobre el éxito que nos están vendiendo. ¿Si no por qué hacen juegos de magia con los datos?
5. Sobre los visitantes. “6 de cada 10 personas (57,67%), son de Zaragoza capital. 3 de cada 10, del resto de España”. Otra pequeña trampa, pues no nos especifican cuantas de éstas vienen de Aragón y cuántas del resto de España. ¿Por qué nos enmascaran este dato? Porque sólo 1 de cada 10 visitantes vino de fuera de Aragón. ¿Y que decir de los extranjeros? Un 3,6%. Y la mitad de éstos vinieron de Portugal y Francia. Lo que demuestra que el PSOE enfocó una Exposición internacional como un evento para zaragozanos, para aragoneses. Seguimos siendo invisibles, lamentablemente.
Este fue el gran fracaso de la EXPO, la mala promoción exterior, denunciado con rotundidad por el BIE, y reconocido por el mismísimo Belloch. Esto es consecuencia de una mala gestión, no ha habido ninguna repercusión internacional, NINGUNA, y el Alcalde ha decidido hacer de la debilidad virtud, con la propuesta de una Expo floral para 2.014, que el PP apoyará siempre que sea un proyecto transparente y beneficioso para la ciudad. No obstante, si queremos acercarnos a la oferta de Valencia, Barcelona o Sevilla hace falta mucho más.
6. Tampoco sabemos como se va a financiar la construcción de Expo Zaragoza empresarial, que requiere una inversión de 140 millones de euros, en principio. Belloch dice que se ha vendido un 60%, Expo habla de compromisos a futuro de un 49%, y los medios económicos, citando fuentes del sector, hablan exclusivamente de un 20%.
No podemos caer en el error de dar respuesta nosotros mismos a la pregunta ¿éxito o fracaso? Desde diferentes sectores de la sociedad aragonesa, el prisma desde el que se mira es muy subjetivo, condicionado por haberla vivido día a día. Y no nos podemos permitir ser autocomplacientes. Está claro que cada uno cuenta la feria según le va en ella.
La marca Zaragoza no se puede reforzar exclusivamente cara a los zaragozanos, no se puede justificar un fracaso hablando del crecimiento de la autoestima de los aragoneses. No se ha sabido vender Zaragoza, aprovechar el tirón, para convertir la ciudad en una capital de referencia.