Heraldo de Aragón publicó hace unos días un editorial de Guillermo Fatás en que recordaba anécdotas acaecidas durante la Expo Zaragoza 2008. A mi juicio, la más impactante es la protagonizada por Magdalena Álvarez, alias Maleni. Transcribo a continuación el texto, fiel reflejo del recorrido intelectual de algunos Ministros socialistas:
El 6 de julio Magdalena Álvarez, Ministra de Fomento, aseguró en términos efusivos que los polacos se habían ganado la amistad de los españoles al luchar codo a codo con ellos contra Napoleón. Tan impetuosa gratitud cogió por sorpresa al allí presente presidente de Polonia, Lech Alexander Kaczynski. Como la mayoría de sus compatriotas, Kaczynski admira a Napoleón, pues Polonia había desaparecido en el 1795, engullida por prusia, Austria y Rusia, y Bonaparte prometió devolverle el ser y la independencia. Por eso hubo miles de polacos a su lado en la invasión de España.
Álvarez dijo que los polacos “vinieron a echarnos una mano” - cierto que no especificó a dónde- y que “nos defendieron y nos ayudaron en esta magnífica ciudad”. Y menciono la rara novela de Jan Potocki, El manuscrito encontrado en Zaragoza, como “evocación de aquella gesta”. Algún asesor suyo palideció al comprobar el rumbo que daban al acto las morcillas de la ministra metida a historiadora y reseñista de libros que, obviamente, aún tiene por leer.
Kaczynski hizo lo que pudo y fue tan caballeroso con ella como los españoles con la princesa Ubolratana. Evitó humillar a la osada e improvisó así: “La señora ministra ha mencionado la participación polaca en la Guerra Napoleónica en España. Efectivamente, los polacos tomaron parte en la guerra. Pero puedo asegurarles que entre los polacos, que muchas veces lucharon contra los españoles, también hubo casos en los que demostraron su solidaridad con el pueblo español”. Una salida impecable, de puro etérea.
Todo polaco nacionalista siente gratitud por Bonaparte, que insufló ilusión en los humillados espíritus polacos de entonces. Kaczynski no quiso dejar en Zaragoza el resentimiento y explicó paternalmente a la ministra que los polacos de Bonaparte “luchaban al mismo tiempo por la libertad de su país, pues entonces podíamos unir nuestras esperanzas de futuro y nuestra independencia solamente con Napoleón. Ustedes, españoles, ganaron aquella guerra. Nosotros la perdimos, porque Napoleón perdió”.
Como colofón, con todos ustedes, la gran Maleni! (más de 100.000 visitas)