
De esto hace sólo 9 meses…
Que nadie se olvide
El paro sube en 171.243 personas y roza ya los tres millones

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Que nadie se olvide
El paro sube en 171.243 personas y roza ya los tres millones
Le Figaro dedicó uno de sus últimos números a las 35 horas, con motivo del 10º aniversario de la ley francesa que las implantó. Bajo el título “Por qué es un fiasco. Diez años, diez errores”, el cotidiano hacía hincapié en el hecho de que una ley supuestamente “social” se había convertido en la causa principal de una peor calidad de vida para los asalariados, provocando un mayor número de parados, a la vez que agravando la situación económica de Francia.
Hace diez años, en 1998, los diputados socialistas votaban la llamada Ley Aubry (en honor a su propulsora Martine Aubry, flamante Secretaria General del PS), sobre la reducción del tiempo de trabajo, con el fin de establecer un máximo de 35 horas de trabajo semanales. Los socialistas prometieron que esta ley contenía una receta milagrosa por la que se crearían 700.000 puestos de trabajo, basándolo en una idea errónea por la que la reducción del tiempo de trabajo crearía empleos, algo que para muchos especialistas no tenía ninguna validez empírica.
La Ley impuso un sistema rígido y autoritario a los trabajadores. El 43% de los asalariados están bajo el régimen de las 35 horas, lo que supone un total de 16,2 millones de ciudadanos.
Un sondeo realizado nos muestra cómo el 52% de los franceses piensan que las 35 horas han tenido un impacto negativo sobre la competitividad de sus empresas, mientras que solamente el 13% creen que este impacto ha sido positivo. El 69% creen que las 35 horas han tenido consecuencias negativas sobre el nivel salarial de los franceses.
Por otro lado, el coste para el contribuyente ha resultado exorbitante, puesto que hay que cargar con las exoneraciones de las cotizaciones sociales que suponen entre 14.000 y 16.000 millones de euros al año.
Asimismo, se ha desvalorizado el trabajo, los franceses tienen una media de 37 días de fiesta anuales, como recordó recientemente El Mundo. A la vez que lesiona su poder adquisitivo.
En 2008, los franceses sueñan únicamente con trabajar más para ganar más, aún a pesar de tener menos tiempo libre, opinión que comparten nada menos que el 63% de los galos. El 82% dice además que les gustaría hacer más horas extra, algo que incomprensiblemente es incompatible con la ley.
Nicolás Sarkozy está abiertamente en contra de la Ley, y una de sus principales promesas electorales fue la de abolirla. Irónico, el Presidente de la República se pregunta: “Les 35 heures? Mais oú a-t-on cherché une idée pareille!”
Dominique Strauss-Kahn afirmó en 2003 que “para los menos afortunados y para los que el problema no es tener tiempo libre sino tener algo que poner en el plato, las 35 horas se presentan sin duda de un modo demasiado brutal”.
Psiquiatras y psicólogos se han puesto de acuerdo en que el estrés ha aumentado considerablemente, porque para mantener la competitividad, los franceses han tenido que conseguir una productividad horaria muy elevada.
Podemos sintetizar señalando que el error consistió en camuflar bajo una excusa de mejora social una medida al servicio de la economía, alimentando el retraso de Francia. Como decía en el anterior post, este es un ejemplo a tener en cuenta para todos los entusiastas que pretenden que se implanten en nuestro país las 35 horas. Esperemos que en España la ideología no se imponga a la razón.
El Partido Socialista francés acaba de renovar su Secretaría General con el nombramiento de la alcaldesa de Lille, Martine Aubry, que derrotó a Ségolène Royal por un breve margen de 102 votos (67.451 votos contra 67.349). En el primer recuento la diferencia era de únicamente 42 votos. Royal y Aubry se han enzarzado en una demencial batalla por el recuento de los votos, acusándose mutuamente de irregularidades, y amenazándose con ir a los tribunales.
Este es el supuesto final de un largo y doloroso proceso, de un partido que no acaba de encontrarse a sí mismo y que ha terminado aún peor tras esta crisis, dividido en dos mitades.
Sin embargo, en el PS no es su principal problema, pues siguen notablemente distanciados de la ciudadanía, anclados todavía en el pasado, y con el nombramiento de Aubry no parecen tener intención alguna de avanzar hacia posiciones más moderadas.
El pasado lunes me comentaba un Eurodiputado popular con sorna que la elección de Aubry era una “gran noticia para el centro derecha francés” de Sarkozy. Aubry goza de cierto “renombre” en su país, fue Ministra de varios gobiernos socialistas, y se le recuerda sobre todo porque fue la autora de la denostada Ley de las 35 horas, bautizada Ley Aubry en su memoria.
En cuanto pueda escribiré un post relatando las consecuencias de las 35 horas en Francia 10 años después de su implantación. Consecuencias a tener en cuenta para todos los entusiastas que pretenden que se instauren en España.