Continúa la crónica de Federico Quevedo desmontando a Rosa Díez y a UPyD.
[…] En determinadas cuestiones morales el partido que lidera Rosa Díez goza de una presumible supremacía ética respecto del PP otorgada por algunos medios, que es absolutamente falsa e irreal. UPyD es un partido de izquierdas, en algunos casos muy radical como por ejemplo en todo lo referido a la Monarquía o el laicismo y claramente intervencionista en materia de política económica. ¿Esto es malo? Bueno, en mi opinión es una opción equivocada para alguien que se sienta liberal o de centro-derecha, pero respeto la libertad de cada uno a la hora de elegir el voto como no podía ser de otra manera.
UpyD, de entrada, no consigue en el País Vasco arrancar votos del constitucionalismo, entre otras cosas porque en aquella Comunidad casi todo el mundo recuerda la complicidad que en su momento tuvo Rosa Díez con el nacionalismo y como apadrinaba campañas de sentimiento nacionalista como aquel Ven y cuéntalo.
Pero es que, recientemente, quien hace bandera de su compromiso con las víctimas y contra ETA, resulta que fue la única dirigente de un partido nacional que no acudió ni al funeral ni a la manifestación posterior en memoria del empresario Ignacio Uría, asesinado por ETA.
Del mismo modo, de acuerdo con esa falta de compromiso con sus ideales y de deslealtad con sus votantes, la líder del UPyD ni siquiera tuvo la decencia de acudir a los actos públicos de homenaje a la Constitución en su Trigésimo aniversario. Ella, que va por la vida de firme defensora del castellano y que hace campaña en Galicia en contra del gallego, se abstiene en el Parlamento cuando se votan proposiciones por el derecho al aprendizaje en castellano presentadas por el PP.
Lo fácil, desde una opción política sin visos de llegar a ser alternativa de gobierno, es mantener un discurso imposible contra el actual modelo autonómico, un discurso oportunista que cambiaría radicalmente el día que tuviera una mínima opción…