3. Las consecuencias: España es la primera en empleo temporal…

Los costes de despido y los costes asociados a la contratación a tiempo parcial dejan sólo un mecanismo legal para la flexibilización de las plantillas: los contratos temporales. Si necesito a una persona para reforzar la plantilla los fines de semana y la contratación a tiempo parcial es inviable, optaré por contratarla todos los viernes y despedirla todos los lunes.

Tanto el empleado como el empleador padecen las ineficiencias de la precariedad de la relación laboral resultante de este tipo de contratos. El empleador no tiene incentivos para formar a un empleado que tiene un vínculo muy laxo con la empresa, y al empleado le resulta muy difícil adquirir compromisos a largo plazo, como conseguir un crédito para comprar un vehículo o una hipoteca.

Con un 30%, la tasa de temporalidad española casi dobla la media de la Eurozona 13 y supera en 24 puntos a la de Reino Unido y en 21 a la de Dinamarca. Los datos demuestran que la protección y la seguridad del empleo tienen un punto de incompatibilidad.

Si además nos preocupa la competitividad, la elección sería la siguiente: si se redujese la hiperprotección del empleo, flexibilizaremos el mercado de trabajo y aumentaremos la seguridad de los contratos y la competitividad de las empresas.

… y la tercera por el tamaño de su economía sumergida.

Como en los mercados regulados no se agotan los beneficios del intercambio, siempre cabe la posibilidad de que aparezca un mercado negro. Los empleadores dispuestos a ahorrarse los costes de la regulación y los empleados dispuestos a renunciar a las rentas que ésta genera terminan por encontrarse en ese mercado y optan por sumergirse y firmar los contratos en la economía informal.

En 2005 la economía sumergida española supuso aproximadamente un 20% del PIB oficial. Fue la 3ª entre los países de la Eurozona 13, y su tamaño supero en casi 10 puntos al de la holandesa y en casi 13 puntos a la estadounidense.

El gran tamaño de la economía sumergida española demuestra que la opción de sumergirse es un margen activo en España. Además, probablemente sea una opción contra-cíclica porque la recesión aumenta los incentivos para reducir los costes y flexibilizar las plantillas más allá de los límites permitidos por la regulación, y hace que la opción de sumergir al menos una parte de la actividad se vuelva más atractiva.

Cuando esto ocurre, los empleados pierden la protección y las rentas de la regulación, y todos los demás perdemos las rentas fiscales que deja de generar la actividad sumergida.

Archivado en España | Fecha: 26 de Junio de 2009 | 6 comentarios »

2. Las causas. España es la segunda en protección del empleo…

El mercado del trabajo español general poco empleo y mucho paro. La OCDE realizó en su “Employment Outlook” de 2006 un estudio sobre las perspectivas de empleo en sus Estados Miembros. Como parte de ese estudio, preparó un índice sobre la protección del empleo. Para calcularlo se tuvieron en cuenta los costes de despido individual, los costes de despido colectivo y la regulación del empleo temporal.

España, con un 3,1 sobre 6, ocupa el 2º lugar entre los países de la Eurozona 13, solamente por detrás de Portugal, y 0,9 puntos por encima de la media. En el otro extremo destacan los países sajones, que tienen unos mercados de trabajo muy poco regulados, seguidos de Dinamarca y Finlandia. Los costes de despido, ya sea individual o colectivo, tienden a fragmentar los mercados de trabajo y a crear mercados duales.

Por una parte, los trabajadores con muchos años en sus puestos de trabajo y muchos derechos adquiridos se vuelven prácticamente intocables.

Y por otra, los trabajadores que carecen de este blindaje legal tienen empleos muy precarios, carecen de derechos y soportan la mayor parte de los riesgos de despido.

Los empleadores tienen en cuenta esta dualidad a la hora de elegir las modalidades contractuales y evitan que los trabajadores consoliden sus derechos de la única forma que les permite la Ley: utilizando prioritariamente los contratos temporales y despidiendo antes de lo que lo harían si los costes de despido fuera menores.

Cuando se invocan los derechos de los trabajadores para justificar la protección del empleo, casi nunca se menciona que cuanto mayor es la protección, menor es la contratación, y que el reparto de esos derechos tiende a volverse muy desigual.

… y la penúltima en empleo a tiempo parcial

En un mundo dinámico y abierto a la competencia de empresas sujetas a regulaciones laborales diferentes, la flexibilidad del trabajo es fundamental para mantener la competitividad. El trabajo se puede flexibilizar de dos formas: variando el número de trabajadores o variando la duración de la jornada laboral. En España, los costes de despido hacen que variar el número de trabajadores sea muy costoso, y también variar la duración de la jornada laboral es muy costoso.

Con un 11,4%, España tiene la segunda tasa más baja de contratación a tiempo parcial de la Eurozona 13. Esta tasa es 8 puntos inferior a la media de la Eurozona 13 y casi 36 puntos inferior a la holandesa. La justificación más plausible de este resultado tan extremo es que en España los costes laborales no son proporcionales al número de horas trabajadas.

Cuando esto ocurre, la respuesta de los empleadores es recurrir a las horas extraordinarias, no fomentar el empleo y renunciar al contrato a tiempo parcial.

Además de perjudicar la competitividad de España con relación a la de los países que tienen mercados laborales más flexibles -todos los miembros de la Eurozona 13 excepto Grecia y quizá Portugal-, la escasa tasa de empleo a tiempo parcial perjudica especialmente a las mujeres, que son las que más se acogen a este tipo de contratos en los países en los que la regulación los hace viables o los incentiva.

En un mundo dinámico y abierto a la competencia, la flexibilidad del trabajo es fundamental para mantener la competitividad. En España, los costes de despido hacen que variar el número de trabajadores sea muy costoso, así como variar la duración de la jornada laboral. Los contratos indefinidos son blindajes y los demás contratos no tienen apenas derechos.

Archivado en España | Fecha: 24 de Junio de 2009 | 2 comentarios »

En enero de 2009 participé en una sesión en IESE en que el Profesor Javier Díaz-Giménez, doctor en Economía por la Universidad de Minessota, analizó, a partir de datos reales, el mercado de trabajo español.

Como conclusión, resaltamos 3 características principales: el mercado de trabajo español tiene poco empleo, mucho paro y una reforma pendiente.

Dijo el Profesor que, inevitablemente, en las recesiones el empleo disminuye y el paro aumenta. Pero como las regulaciones de los mercados de trabajo difieren entre países, las características de sus mercados laborales y sus comportamientos cíclicos también difieren.

En un extremo, tenemos el mercado de trabajo español, uno de los mercados más regulados y más rígidos entre los países ricos. En el otro extremo, el mercado de trabajo estadounidense, uno de los menos regulados y más flexibles.

1. los datos de la población: en España hay pocos cotizantes y muchos parados registrados

En diciembre de 2007, un 51% de los mayores de 16 años tenían un puesto de trabajo remunerado en la economía formal, y un 5,7% no lo tenían. En diciembre de 2008 en España había 607.800 mayores de 16 años más, 890.142 cotizantes menos, y 999.416 parados registrados más.

O sea, en 1 año el empleo formal entre los mayores de 16 años se había reducido en 4,6 puntos y el paro registrado había aumentado en 2,5 puntos.

Es incuestionable que el mercado de trabajo español es uno de los principales problemas de la economía española. En España, desde siempre hay poco empleo, mucho paro y mucha economía sumergida. Y en las recesiones, estos problemas se agravan muy deprisa. En cuanto empieza a frenarse la actividad económica, las cifras del paro se disparan de forma casi inmediata. Además, se empiezan a perder puestos de trabajo casi al mismo ritmo al que aumenta el paro, pero con 3 ó 4 meses de retraso.

Las encuestas de empleo UE: España es la undécima de la tasa de empleo…

La tasa de empleo española es inferior a la media de la Eurozona, que sólo supera a las de Bélgica, Grecia e Italia, y es unos 12 puntos inferior a las de los Países Bajos y Dinamarca y 14 puntos inferior a la de EEUU. Por tanto, en términos relativos, la regulación del mercado laboral español hace que España esté en la cola del empleo.

…Y la primera en la tasa de paro

Con un 11,3% en el 3º trimestre de 2008, España tuvo el dudoso honor de ganar la medalla de oro con mucho margen de diferencia sobre el segundo clasificado (Portugal, con un 7,8%). En cambio, los países con menos paro fueron Dinamarca, con un 3,4%, y los Países Bajos, con un envidiable 2,5%.

Las tasas de paro confirman que los países con tasas de empleo más elevadas tienden a ser también los países con menores tasas de paro, y sugieren que la regulación del mercado laboral es posiblemente la principal causante de las diferencias entre los países, señalando al paro como uno de los principales problemas de la economía española.

continuará…

Archivado en España | Fecha: 22 de Junio de 2009 | 5 comentarios »

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Hasta ahora, sólo 2 voces habían manifestado realmente la necesidad de realizar reformas estructurales importantes en el sistema económico y en el mercado de trabajo español. Lo hizo el Gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, el 11 de febrero en Zaragoza, y lo ha hecho igualmente el Partido Popular, por boca de su actual Presidente Mariano Rajoy, y también por el expresidente del gobierno José María Aznar.

El Gobernador hizo un análisis riguroso y sincero de la situación estructural de España, discrepando abiertamente de los discursos oficiales del gobierno. Según MAFO, España ha crecido en los últimos años, aunque nuestras deficiencias en educación, formación laboral y políticas laborales, entre otras, nos tienen sumidos en una débil situación de competitividad.

Antes de la aparición del euro, lo salvamos devaluando; después, a base de endeudamiento exagerado de empresas y particulares, que proporcionaba un impulso especial a la demanda agregada. Crecimos, con insuficiente competitividad.

El gobernador señaló que había que revisar el sistema de contingencias (indemnizaciones de despido y paro), alertando sobre los males del proteccionismo laboral, pues las indemnizaciones impiden mejorar la productividad, la movilidad y la creación de empleo. Según el gobernador, la desconfianza es total, se generan círculos viciosos: Los consumidores no consumen, los empresarios no contratan, los inversores no invierten, y los bancos no prestan.

En definitiva, no pidió que se abaratase el despido, sino que se comenzasen a estudiar las reformas que otros países europeos ya han acometido en el tratamiento de la protección al trabajador desempleado.

Otros gobiernos socialdemócratas, como Austria y Dinamarca, han reformado y mejorado sus mecanismos de protección laboral y hoy gozan de tasas de paro en torno al 4%, que ya quisiéramos para nosotros.

Todas estas declaraciones fueron contestadas por Rodríguez Zapatero con su habitual demagogia barata, reprochando a Fernández Ordóñez su pretensión de “adelgazar el estado del bienestar” y proponer una “reformar laboral neoconservadora”.

El Partido Popular, a través de Cristóbal Montoro, explicó que la propuesta del PP consiste en una reforma laboral con un nuevo tipo de contrato, respaldado por los agentes sociales, y con bonificaciones sociales y fiscales.

Nadie puede negar que el exceso de protección y la rigidez de nuestro mercado laboral genera una barrera de entrada que dificulta el acceso al mercado laboral, especialmente en momentos de crisis. La paradoja es que una reforma que igualase la indemnización por despido, aunque diese mayor sensación de desprotección, provocaría la situación inversa: muchos falsos temporales pasarían a ser fijos, y a mayor estabilidad, mayor confianza y mayor consumo.

Archivado en España | Fecha: 17 de Junio de 2009 | 9 comentarios »

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