2. Las causas. España es la segunda en protección del empleo…
El mercado del trabajo español general poco empleo y mucho paro. La OCDE realizó en su “Employment Outlook” de 2006 un estudio sobre las perspectivas de empleo en sus Estados Miembros. Como parte de ese estudio, preparó un índice sobre la protección del empleo. Para calcularlo se tuvieron en cuenta los costes de despido individual, los costes de despido colectivo y la regulación del empleo temporal.
España, con un 3,1 sobre 6, ocupa el 2º lugar entre los países de la Eurozona 13, solamente por detrás de Portugal, y 0,9 puntos por encima de la media. En el otro extremo destacan los países sajones, que tienen unos mercados de trabajo muy poco regulados, seguidos de Dinamarca y Finlandia. Los costes de despido, ya sea individual o colectivo, tienden a fragmentar los mercados de trabajo y a crear mercados duales.
Por una parte, los trabajadores con muchos años en sus puestos de trabajo y muchos derechos adquiridos se vuelven prácticamente intocables.
Y por otra, los trabajadores que carecen de este blindaje legal tienen empleos muy precarios, carecen de derechos y soportan la mayor parte de los riesgos de despido.
Los empleadores tienen en cuenta esta dualidad a la hora de elegir las modalidades contractuales y evitan que los trabajadores consoliden sus derechos de la única forma que les permite la Ley: utilizando prioritariamente los contratos temporales y despidiendo antes de lo que lo harían si los costes de despido fuera menores.
Cuando se invocan los derechos de los trabajadores para justificar la protección del empleo, casi nunca se menciona que cuanto mayor es la protección, menor es la contratación, y que el reparto de esos derechos tiende a volverse muy desigual.
… y la penúltima en empleo a tiempo parcial
En un mundo dinámico y abierto a la competencia de empresas sujetas a regulaciones laborales diferentes, la flexibilidad del trabajo es fundamental para mantener la competitividad. El trabajo se puede flexibilizar de dos formas: variando el número de trabajadores o variando la duración de la jornada laboral. En España, los costes de despido hacen que variar el número de trabajadores sea muy costoso, y también variar la duración de la jornada laboral es muy costoso.
Con un 11,4%, España tiene la segunda tasa más baja de contratación a tiempo parcial de la Eurozona 13. Esta tasa es 8 puntos inferior a la media de la Eurozona 13 y casi 36 puntos inferior a la holandesa. La justificación más plausible de este resultado tan extremo es que en España los costes laborales no son proporcionales al número de horas trabajadas.
Cuando esto ocurre, la respuesta de los empleadores es recurrir a las horas extraordinarias, no fomentar el empleo y renunciar al contrato a tiempo parcial.
Además de perjudicar la competitividad de España con relación a la de los países que tienen mercados laborales más flexibles -todos los miembros de la Eurozona 13 excepto Grecia y quizá Portugal-, la escasa tasa de empleo a tiempo parcial perjudica especialmente a las mujeres, que son las que más se acogen a este tipo de contratos en los países en los que la regulación los hace viables o los incentiva.
En un mundo dinámico y abierto a la competencia, la flexibilidad del trabajo es fundamental para mantener la competitividad. En España, los costes de despido hacen que variar el número de trabajadores sea muy costoso, así como variar la duración de la jornada laboral. Los contratos indefinidos son blindajes y los demás contratos no tienen apenas derechos.