Además de los JJOO, la Grecia clásica también instauró medios para combatir la tiranía. El ostracismo tenía el noble fin de proteger a la ciudadanía contra los déspotas (desterrados mediante votación popular), pero con el tiempo se pervirtió su naturaleza originaria, pasando a ser una táctica mediante la que deshacerse de adversarios políticos. Sólo desde este punto de partida se entiende la actitud de algún gobernante zaragozano hacia el Partido Popular.

Esos gobernantes llevan una semana enfrascados en una batalla (los JJOO de Invierno), que en su día no quisieron o no supieron jugar. Su desidia política e institucional nos llevó a desperdiciar la oportunidad del 2018, viéndonos obligados a demorarlo al 2022, año en que el COE advirtió de que habría competencia.

En este escenario aparece el Alcalde de Barcelona. Intrigado por el rumor de que su compañero Belloch hace milagros en la plaza del Pilar con la política de eventos, el Sr. Hereu anunció la candidatura catalana.

Tal vez por ese motivo, en medio del desconcierto, se han producido las salidas de tono y las declaraciones delirantes de los últimos días. Quizá por eso, consciente de sus errores, Belloch vuelve a apelar a la responsabilidad para que todos refrenden a ciegas su “gestión” del proyecto olímpico, que hasta la fecha deja mucho que desear. Una vez más, Belloch confunde el consenso con la adhesión inquebrantable.

Bien parece haber aleccionado el Alcalde a su Consejero de Deportes, Manuel Blasco, cuya área -conocida por su “frenética” actividad- cuenta entre sus grandes logros el reparto de subvenciones, la insolvencia para impulsar el estadio o el desinterés por los comerciantes damnificados por el tranvía. Con ese currículum, y en lugar de ofrecer explicaciones sobre los estudios y proyectos que ha elaborado su área sobre los JJOO, D. Manuel atacaba al PP en HERALDO por exigir a las instituciones rigor, seriedad y compromiso con la candidatura aragonesa. Y la agresión no es un atajo que contribuya a construir consensos.

El camino es otro. Es el de la transparencia en la gestión, el control en el gasto, el trabajo sin descanso, lograr la implicación ciudadana y conseguir que el Estado ejecute las infraestructuras pendientes para competir en igualdad. El sueño olímpico en Aragón, en el que siempre ha participado el PP, está alejado de los personalismos y del “Olimpismo Oportunista”, nada tiene que ver con un aragonesismo trasnochado que busca, en el agravio, el enfrentamiento político entre territorios para ganar credibilidad “fomentando” las más bajas pasiones.

En esta carrera, Belloch y Blasco tienen demasiados retos pendientes como para desperdiciar fuerzas atacando al PP y a Cataluña. El primero, buscar recursos económicos para una candidatura que, hace sólo un mes, no incluyeron en el presupuesto municipal por rechazo expreso del PSOE, PAR e IU. ¿Recuerdan de dónde surgió la idea de habilitar una partida para los JJOO? Fue del Grupo Popular. Y ellos la votaron en contra.

Pero volvamos al ostracismo: el último condenado fue un demagogo llamado Hipérbolo en el 417 a.C. Ciertas coincidencias demuestran que el hombre trasciende la historia, llevando su historia a cuestas. Aunque transcurran 2.500 años. E incluso a más de 2.500 km.

Sebastián Contín Trillo-Figueroa
Concejal del PP en Ayuntamiento de Zaragoza

Artículo publicado en Heraldo de Aragón

Archivado en Zaragoza | Fecha: 22 de Enero de 2010 | Sin comentarios »