Los que tenemos la desdicha de tratar de vez en cuando con Juan Alberto Belloch, conocemos y sufrimos el desprecio absoluto que tiene por las normas democráticas más básicas.
En el pleno celebrado en Zaragoza en febrero de 2009, un ejemplo de ponderación y saber estar como es D. Francisco Catalá (Consejero de Hacienda del PSOE), tras una intervención mía, y sin haber hecho referencia alguna a su persona, provoca el siguiente diálogo:
Catalá: no me puedo privar, señor Contín, ya sé que se defiende usted solo, pero es que no he visto a un joven más retrógrado en mi vida, es algo impresionante, hace siempre unas exposiciones absolutamente parafascistas, no entiendo cómo es posible que pueda usted caer tan bajo en sus apreciaciones.
Cruz (Portavoz Adjunto del PP): Señor alcalde, yo pediría al señor Catalá que retirara el término ‘parafascista’. Yo creo que estos debates se están yendo de la mano.
Catalá: Señor Cruz, le retiro lo de parafascista. Lo retiro, lo siento si se ha ofendido. Es ofensivo y lo retiro, ya está, sin más. Lo practica pero no lo ha vivido, ya lo sé, pero es igual.
Contín: Alcalde, por alusiones, por lo de joven retrógrado y parafascista.
Belloch: Lo de parafascista ha sido retirado.
Contín: Lo de joven retrógrado no.
Belloch: Lo de joven retrógrado no lo retira.
Contín: No, no le estoy pidiendo que lo retire, le pido que me deje intervenir por alusiones brevemente.
Belloch: La única frase que efectivamente justificaba era la que ha sido retirada. El resto es una intervención normal dentro del ejercicio de la práctica política, por lo tanto no coincide en ningún caso con alusiones.
El Alcalde contravino el Reglamento Orgánico y no permitió alusiones cuando eran además netamente personales (Art. 90 d): quien se considere aludido por una intervención podrá solicitar que se le conceda un turno por alusiones).
En el pleno de abril 2010, defendí una moción del PP para crear una comisión en que el Gobierno de Belloch de cuenta de su trabajo en Expo Zaragoza Empresarial. En el debate y tras anunciarse el apoyo por unanimidad, manifesté: “esperamos que no sea como la Comisión de Hacienda, y se informe y haya transparencia y se conteste a las solicitudes que hagamos”. No mencioné al Consejero de Hacienda en ningún momento, y mucho menos hice alusión personal alguna.
Pues bien, lo que desde luego era una “intervención normal dentro del ejercicio de la práctica política” no impidió al alcalde aplicar su particular doble vara de medir, pues a continuación -y sin que nadie se lo pidiera- preguntó: “¿Quiere intervenir por alusiones el Sr. Catalá?”
Estos son los detalles del cortijo de D. Juan Alberto, un Alcalde que usa y abusa de la demagogia, que desprecia a todo aquel que no le baila el agua, y que no se lo merece ni Zaragoza ni el último pueblo de la provincia.