via Aragon2 | Heraldo de Aragón publicaba en mayo de 2002 “una larga lista de errores en la Independencia de Atarés“, una tribuna elaborada por el actual alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch -entonces en la oposición- en la que defendía la necesidad de acometer la reforma del paseo Independencia (de 600 metros) en dos fases y exigía al primer edil popular, José Atarés, “mantener una actividad comercial razonable”. Ahora las obras de la segunda fase del tranvía, proyecto estrella de Belloch, mantendrán sitiados 6,8 kilómetros de la ciudad durante 18 meses en una única fase, a pesar de las múltiples peticiones recibidas.
Ana Morillo
Una larga lista de errores en la Independencia de Atarés’ es el título de una tribuna elaborada por el actual alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, y publicada en Heraldo de Aragón en mayo de 2002. El concejal popular, Sebastián Contín, ha facilitado durante la sesión plenaria el documento para demostrar las incogruencias del alcalde respecto al tranvía.
Sobre esas líneas, Belloch, entonces en la oposición de un Ayuntamiento liderado por el popular José Atarés, criticaba las actuaciones del alcalde respecto a la reforma del paseo Independencia. Así, Juan Alberto Belloch calificaba el proceder de Atarés como “la lección de cómo no debe actuar un alcalde”. Entre las muchas acusaciones que le profesa en el escrito, destacan “impulsar una carrera por inaugurar antes de la cita electoral” de mayo de 2003 o, como dice en el texto literalmente, “impedir la participación ciudadana y rechazar cualquier aportación que modificase de forma relevante el proyecto municipal”.
Por lo visto, el alcalde no debió tomar buena nota de los supuestos errores de Atarés y decidió inaugurar su proyecto estrella, el tranvía, el 19 de abril de este año, solo a un mes de las elecciones municipales y autonómicas del 22M. Y volvió a hacer suyo el ejemplo que tanto criticaba, decretando que las obras de la segunda fase del tranvía se realizasen de golpe-por no nombrar su paso por el Casco Histórico-, desoyendo las peticiones de ECOS, Cepyme, CEZ, HORECA o de entidades como la Unión Vecinal Cesar Augusta, Conde Aranda y Zaragoza Antigua.
Se puede decir que ahora ya es tarde. Las obras coparán 6,8 kilómetros de la ciudad hasta la primavera de 2013, fecha en la que presumiblemente el tranvía conecte los barrios de Valdespartera y Parque Goya. Lo peor se lo llevan los desvíos de las 26 líneas de autobús y los cortes de tráfico que dejan semi aislados a barrios como San Pablo.
Pero la incoherencia no acaba aquí. Belloch reprochaba al gobierno popular el “levantar” los 600 metros del paseo Independencia, “en lugar de hacerlo en dos fases para permitir, al menos, el transporte público y un tránsito peatonal digno, que hubiera mantenido una actividad comercial razonable”. Precisamente, esta última reclamación es lo que el socialista Belloch ha rechazado sistemáticamente en el salón de plenos, apelando a criterios económicos y a menores afecciones sociales. En el último pleno, el PP arropado por varias entidades comerciales ha vuelto a pedir que se realizasen las obras de la segunda fase en dos periodos, y como viene siendo la tónica habitual, Belloch ha hecho caso omiso.
Aun remata la jugada. “Lo verdaderamente criticable es empecinarse en el error”, dice Belloch en su tribuna.
Un estudio de la Universidad de Zaragoza ha estimado los efectos de la segunda fase de las obras en 120 millones de euros de pérdidas y 400 puestos de trabajo eliminados. Resulta obvio que hasta que la línea del tranvía norte-sur no funcione en su totalidad, no se conocerá si realmente los beneficios compensarán los perjuicios de las obras. Lo que es totalmente cierto es que Juan Alberto Belloch debería de hacer memoria política y, si la recupera, debería no cometer los fallos que tanto critica, ocupe el lugar que ocupe en el Ayuntamiento de Zaragoza.